jueves, 22 de diciembre de 2022

'Los locos de las alturas'


"Los locos de la azotea", son los primeros en ser bautizados con estas características. Fue en el década del 20, del siglo pasado, cuando una serie de amigos subieron a un techo y trataban de orientar lo que se conocía como radio galena. Fue una de las primeras experiencias en Medios de comunicación: la radio. Pero el término 'loco' (s) fue utilizado en otras situaciones que irrumpen el cotidiano común de la gente. Crónica TV, desde sus inicio- y con sus carteles de fondo rojo- era quien nos ilustraba sobre algún 'loco de algo'. Por eso cuando utilizó el titular: 'el loco del Obelisco', se refería a alguien que había trepado al símbolo mayor de CABA, a fin de manifestarse. Tuve oportunidad de conocer al 'loco del Obelisco', en el Hospital Borda, cuando fue de visita, aclarando que no lo enviaron allí, sino a un centro de drogas. Solo explicó porque pudo, pasado un tiempo, entender qué había hecho y cuáles eran las presiones que tenía en esos momentos.

Por San Miguel, también los diarios de la región titularon  'el loco del martillo'. Era un individuo que había salido con un martillo a golpear la casa de una familia, donde creía que estaba su mujer. También se había difundido por el canal local, y el pánico empezaba a cundir, si 'el loco' estaba suelto. En Grand Bourg, hubo un video que se hizo viral, donde bajaba un joven, a golpear el parabrisas de un auto, hasta destrozarlos, con un bate de beisbol. Por supuesto que fue bautizado: 'el loco del bate de beisbol'. Hasta aquí los Medios actuales y su clasificación de la locura violenta; pero la locura no es solo eso. Existen otros tipos de locuras, que a veces la psiquiatría clasifica mal. Son aquellas que tienen que ver con la alegría, el entusiasmo y por qué no la curiosidad (que necesita ser contenida, pero no apagada). Una curiosidad de mirarlo todo, desde otra perspectiva (más amplia, más general), para luego vislumbrarse.

En estos días de fervor por la obtención de la Copa Mundial de Fútbol, después de 36 años y de muchas frustraciones en Brasil, Estados Unidos, donde quedábamos segundos; la gente salió a festejar en las calles y en las plazas de sus pueblos. Rápido los móviles de TV, no solo enfocaban la gente que se acumulaba en la 9 de Julio, sino los que subieron al Obelisco. 
En nuestra querida Rotonda de Grand Bourg, también hubo algarabías y muchas ganas de tener un poco de alegría, en este país que parecería frustrarnos todos los días. 
Por eso apenas terminado el partido Argentina- Francia - luego de sufrir como un Argentino más- fuimos a ver como se juntaron en el centro de Grand Bourg: su 'rotonda'. Y allí estaban los que se subían a los árboles, los que subieron al mástil de la plaza, los que miraban desde una terraza, o un balcón: para tener una mejor percepción de todo lo que estaba sucediendo, con la llegada de la gente y sus familias, los chicos, la espuma que se tiraba (como en un gran carnaval o una gran fiesta de todos), los que cantaban, dispuestos a tener una inmensa alegría para sentirse parte del todo, en algo que nos una. Para muchos es una experiencia religiosa, para otros es una necesidad de sentir al otro feliz, disfrutando, viendo que puede gozar de algo que le puede dar entusiasmo a su vida.

Carlos Liendro 

jueves, 8 de diciembre de 2022

Sindicatos universitarios ADIUNPAZ

Se sabe poco en la comunidad y en sus 'municipios de influencia´ (de donde provienen los alumnos de una universidad), ¿qué es un sindicato universitario? Nuestra región tiene en los tres municipios que formaron el ex General Sarmiento, tres universidades. La Universidad de Lujan (UNLu) con su sede en San Miguel- aunque se inició en J.C. Paz en 1977-; Malvinas Argentinas con el predio de la UNGS y J.C.Paz  con la UNPaz y todas sus nuevas carreras, con una población de estudiantes como nunca se vio en la región. Uno de los ejemplos es la reciente creación de la carrera de Medicina, con más de 2000 alumnos para el primer año.

ADIUNPaz (Asociación de Docentes e Investigadores de J.C.Paz) es el sindicato de la UNPaz, y ha estado trabajado no solamente en las cuestiones gremiales por sus afiliados (docentes universitarios), sino en reuniones con otros docentes de las universidades nombradas y los profesorados terciarios. Malvinas Argentinas tendrá dentro de poco su primer terciario en el distrito (que dependerá de DGE. Dirección General de Escuelas). En estas reuniones se piensa  cómo  seguir analizando las condiciones laborales, y seguir realizando estudios sobre el origen social- cultural de sus estudiantes, a fin de dar mejor calidad educativa, que tanto necesita la región en sus profesionales.

Pensamos en el 2023 realizar por este medio una serie de entrevistas a quienes fueron elegidos en la conducción del sindicato para que cuenten sus experiencias y proyectos

Carlos Liendro / (docente e Investigador universitario)

(en la foto- el autor de la nota-  con los dirigentes en UNPaz, en su local frente a la UNPaz) 
 

jueves, 21 de julio de 2022

El día de la inauguración.


 

¿A qué hora llega Cristina?, preguntaba una señora muy mayor, canosa y con un bastón, mientras se acercaba a la estación. A las 10.30 habían citado a todos los que quisieran estar en la inauguración y había gente esperando por un lugar, que nunca abrió las puertas. Frente a ese lugar comenzaron a llegar más policías, y por momentos había más tipos de azul, con escudos y todo, que gente. También había tipos de civil, y ya estaba confirmado que llegaría el presidente de la Cámara de diputados de la nación, pero dentro de una hora.

En las otras salidas de la estación también había policías femeninas que caminaban por fuera y marcaban los lugares por donde se podía circular. Desde una de las entradas- que también tenían una especie de persianas bajas, se acumulaba más gente e iban llegando las autoridades locales. Se los distingue por los zapatos lustrados, una camisa planchada y un saco crema o azul; con el pelo corto y organizando a la militancia, mientras hablan serios, como indiferentes por celular. No había mucho nerviosismo, todo estaba bajo control. Ese grupo que iba llegando, mujeres teñidas de rubio, con ropa de fiesta, fueron los primeros y únicos que entraron. Había que armar la tribuna.

Por eso para los que no pudimos entrar a la estación y tener cerca a los funcionarios (tal vez porque no estábamos acreditados) solo pudimos escucharlos por los altoparlantes, desde la vereda, donde están las paradas de colectivos. Era interesante escuchar a los pasaban y las cosas que decían. Una mujer mientras se escuchaba el discurso de algún funcionario les gritaba: ¡Pongan más médicos en las guardias!...tanto lío por la inauguración de una estación!; los que estaban escuchando en otra parte de la vereda, comenzaron a silbarla y pedirle que se calle. Así sucedió con varios que pasaban caminando, y que al enterarse quienes hablaban huían más rápido y decían algún chiste escéptico.

Fue una pena que en medio de este acto tan esperado, no hubieran puesto pantallas para que los que estaban (quedaron) afuera pudieran verlo, ya que hubo bastantes personas- en su mayoría muy mayores- que apenas podían escuchar. Ellos estaban cerca de una combi que tenía un equipo de televisores y que apenas se podía ver. Intentaron remontar un ‘drone’, pero no despegaba, y muchos del personal técnico, se entretenían, buscando la forma de hacerlo funcionar. A veces la tecnología falla.

Tanto el ex intendente como el Presidente de diputados, recurrieron a discursos emocionales. Recordaba uno, su infancia en Grand Bourg, su escuela, el negocio de su padre que estaba cerca de la estación. El segundo retomaba esas palabras emotivas y le agregaba la parte que había venido a decir: dar un servicio que se había interrumpido y que era la séptima estación que inauguran durante este gobierno en Malvinas Argentinas. El dato es cierto, ya que las obras habían sido interrumpidas durante el gobierno de Macri y no continuaron, pero nunca dicen nada de cuánto se gasta y cuál fue el presupuesto dado a las empresas que hacen las obras. Toda esa postergación generó las condiciones con las que tuvieron que  padecer y sufrir los verdaderos usuarios del tren Belgrano. Al fin y al cabo allí había en su mayoría funcionarios provinciales y municipales, mucha tercera edad, gente de la Cámara de comercio de Grand Bourg, periodistas que escriben siempre buenas noticias, donde todo está bien (y después se enojan si uno les pregunta cuánto tienen de pauta del Municipio) en este nuevo country que es Malvinas. A este encuentro le faltaba el mayor símbolo peronista, cuando todo es una fiesta: no había puestos de choripán y menos el bombo,  para terminar de sacar la alegría.

La conclusión es que fue un acto del Presidente de la Cámara de diputados, con la excusa de inaugurar la última estación del Belgrano (en las otras inauguraciones había estado Alberto y Kiciloff); estaban los que tenían que estar para la foto. Al ver a dos de estos funcionarios juntos, y luego de sus discursos de promesas y esperanza, siempre pienso cómo surgen: de dónde vienen. Ambos oradores, están muy enlazados, en estructuras familiares, que ya tiene recorrido en la política (uno en Malvinas y el otro en Tigre). Desde allí los alientan y estimulan para que sigan subiendo, lo demás lo hace el partido. Me volví caminado, y pensando en esa mujer que esperaba- en toda su inocencia-  que llegara Cristina.

Carlos Liendro

lunes, 7 de marzo de 2022

El flaco: de Artaud a Invisible

 

Hay un Spinetta borgeano, junguiano, niesztcheano, hasta foucoultiano y de varias lecturas más. Ya me había acercado a ‘Artaud’, donde no olvido que conseguí un librito del poeta francés por la avenida Corrientes, luego de salir de un recital de rock. Esa noche prolongada, porque era como la una de la mañana, fuimos a la radio. Queríamos conocer (en el viejo edificio de Maipú 555) nuestro programa de rock favorito. El locutor nos invitó a pasar y vio que andaba con un libro de Antonin Artaud (era ‘El ombligo de los limbos’, en una edición rústica que nunca más encontré). Él leyó con esa gola grave los poemas y hablamos de ‘Pescado rabioso’, ese último álbum que hizo Luis Alberto Spinetta, ya separado su último grupo (Carlos Cutaia, David Lebon, Black Amaya). Creo que lo que más me impresionaba era que el flaco venía de esos súper- grupos pesados, y se largó en este disco solista con tanta poesía y melodías. ‘Cantata de los pueblos amarillos’ me sigue sonando en los oídos.

Después de muchos años caí que eran productos de sus lecturas. El Spinettta ‘borgeano’ lo descubrí y describí en un ensayito para gente de literatura (lectores muy obsesivos). El tema era ‘Los libros de la buena memoria’, donde hasta describe a nuestro mayor literato reconocido en el mundo: “se queda oyendo como un ciego frente al mar”. El ‘junguiano’ apareció con su grupo ‘Invisible’ (junto a Pomo y Machi, en batería y bajo respectivamente). Ensayaban en una quinta que había alquilado por Moreno, y allí estuvieron un mes, hasta que salió ese primer LP. Era por 1973. Solo menciono ‘La llave del mandala’. 

Ese año jamás podría olvidarlo porque se juntaron varias cosas. Fue el 21 de septiembre: había cumplido con el ritual del secundario, en la fiesta de los estudiantes y de allí me iba a escuchar el Festival de rock que se hacía en la cancha de Vélez. Iba de una quinta de Del Viso a Liniers, combinando trenes y subtes. Ahí nos encontramos con mis amigos del barrio, que ya habíamos acordado juntarnos. Tampoco puedo olvidar a un loco que gritaba subido a un mástil a cada uno de los ‘rockers’ nacionales que aparecían. Estuvo Moris, y este ñato le gritaba como un desesperado, - con el eco que repercutía por todo el estadio- ¡Tócate El Oso!...Por eso momento vimos más debajo de las tribunas, caminando en las gradas, a nuestro amigo Roberto, que iba con una chica (él era el ‘ganador’ de la barra). Le gritábamos para que venga con nosotros como en otros festivales que estábamos juntos, y solo miraba, sonreía y saludaba. Se levantó con la chica y empezó a caminar, alejándose aún más abajo. No sé de dónde salió el proyectil, o si fue ese que gritaba como un condenado subido arriba del mástil, pero el naranjazo lo embocó en la cabeza en la parte de atrás. Fue un emboque de más de 60 metros. Medio estadio colmado, que seguía los acontecimientos, largó una carcajada al unísono, y Roberto solo hizo la señal de la V, y seguía sonriendo.

En el medio de los cambios de los grupos que tocaban, aproveché para ingresar al campo de juego, donde estaba montado el escenario. Caminado tranquilo estaba el flaco. Fue la primera vez que lo veía, con esos zapatos con plataforma, un pantalón ‘patas de elefante’ y un saco celeste abrillantado. No tenía esa pose de ‘star’, así que hablamos sobre Artaud. Aquel poeta que pasó años en un manicomio y que se parecía tanto a nuestro poeta, que estuvo encerrado en el Borda (Jacobo Fijman). Como siempre más tarde leía cosas de Lacan y Pichón Riviere, citando su obra y hablando de la locura y el encierro en los hospitales psiquiátricos.

 

 

Cayendo la noche subió el trío Invisible: interpretaron temas que no conocía y el lado b, del simple que promocionaban en la radio de ‘Elementales leches’. Un riff violento que sonaba y se repetía mientras las tribunas rugían: “Estado de coma…estado de coma”, cantaba el flaco; años después el surrealismo de esa canción la encontré camino a la Universidad  Lomas, cuando fui docente. Una parte dice: “Un avión salió a la calle…”, por la ventanilla del micro veía un avión de Aerolíneas Argentinas, estacionado al lado de la ruta 4, cerca del cruce del puente que va a Ezeiza.

Otro de los recitales que me vino a la memoria fue cuando largaron el segundo álbum de Invisible, con un guitarrista agregado, Tomas Gubitsch, que luego integró el Octeto de Astor Piazzolla. Spinetta era nuestro Piazzolla del rock. Ese recital se hizo en un teatro de Capital. Lo más cómico fue cuando el flaco (que estaba dejando las drogas) mientras preparaba otro tema le gritan: ¡tocáte ‘Estoy hecho un demonio’! Se ‘paranoiquinisó’ y comenzó por el micrófono, a largar una extensa perorata sobre una droga: el pentotal, y cómo las habían utilizado los nazis. ‘Durazno sangrando’ era el tema central, pero a mí- por ese tiempo- me seguía gustando ‘Perdonado’ (Niño condenado)’, que lo había escuchado en vivo en una canal de televisión.




Ya en otra etapa de su vida, comprando facturas, lo encuentro por Del Viso. Era por aquellos tiempos en que estábamos trabajando con unos grupos de teatro. Estaba viviendo en uno de los barrios cerrados sobre la ruta 8, y creo que estaba en pareja con una conocida modelo y actriz. Lamenté no tener alguna revista que editábamos o algún libro para dejarle. Otra vez hablaba en forma simple y también figurada, como esa vez que lo encontré en la cancha de Vélez, solo que esta vez llevaba lentes y teníamos más años encima.

Toda su lírica, ya tiene libros y algunos cursos que analizan su obra. Lo más importante es que las nuevas generaciones puedan seguir escuchando su música y sus letras. Se ha consagrado el ‘Día Nacional del músico’ como un homenaje a Luis Alberto Spinetta, por el día de su nacimiento (23 de enero de 1950). Debo confesar que he seguido sus recitales hasta que vino el ‘Golpe del 76’. Su obra de jazz- rock no la seguí tanto (pero la escuchaba, hasta ese disco que hizo en inglés producido por un tenista famoso), y me alegraba mucho la vuelta en democracia, que volviera a juntarse con otros músicos, y siguiera produciendo. Solo no funcionó cuando se desató la guerra de egos con Charly Garcia, pero nos dejaron: 'Rezo por vos'. Un tiempo antes de su muerte juntó a la mayoría de los músicos que pasaron por sus grupos y pudo hacer ese inmenso recital (con ‘Las bandas eternas’) justamente en el estadio de Vélez.

A los 19 años había compuesto ‘Muchacha ojos de papel’ y ’A estos hombres tristes’ (que aparecen en el primer disco de Almendra). Cantó con la negra Sosa: ‘Barro tal vez’, esa zamba que escribió a los 17 años. Cuando reunieron de nuevo a Almendra, los fui a ver en ‘Obras’; habían ensayado en una quinta de Bella Vista, junto a Edelmiro Molinari, Rodolfo García y Emilio del Guercio, su primera banda del barrio de Belgrano.

Carlos Liendro


jueves, 27 de enero de 2022

A propósito de ‘No mires arriba’


Debido a toda la crisis que atraviesa el cine, pandemia mediante, aparecieron múltiples plataformas para mirar películas en casa. Ha sido un negocio que fue en alza en estos últimos dos años. Muchas productoras se inclinaron por estrenar películas directamente para estas nuevas plataformas. Algunas cadenas de salas de cine, no pudieron continuar y fueron cerrando. Pasó en nuestro país y en varios lugares del mundo.

Una de esas películas fue ‘No mires arriba’ (Don’t look up). Tuvo una serie de críticas particulares. Entre ellas la del relator- periodista Victor Hugo Morales (VH). Nadie puede negar la capacidad de oratoria, de retórica y de información que maneja. A su vez fue una de las principales víctimas de persecución por parte de las empresas del mayor grupo de concentración de Medios que tiene el país. Por eso resultó entre ‘extraño y raro’, leer en un artículo (como la de varios periodistas y comentaristas de radio) decir que ‘No mires arriba’, le pareció ‘ridícula y la apagó’.  En esa nota de vacaciones, como sistematiza los puntos que le parecieron no coincidir con otras críticas, sería interesante responderle, pero es una pena que no haya terminado de ver toda la película. Sucedió algo parecido en algunos ‘pensadores- progues’ con el final del ‘Guasón’: cuando la gente sale a la calle y se arma todo ese caos. Muchos de la intelectualidad, han tomado ese final como la anarquía total, donde no hay salida ante los cuestionamientos de la muchedumbre que quiere destruir todo, en una rebelión.

‘Guiño al status quo’. VH al citar a Jorge Alemán (psicoanalista) toma de él que la película se identifica con ‘el pequeño grupo de científicos’. ¿Por qué solo haber tomado una parte de los que intervienen en la película como si fueran el centro?, ¿solo porque aparecen primero?  Lo que no pudo ver- tal vez- fueron los otros poderosos que aparecen. Estos están representados por: una clase política, la tecnología y sus negocios y los Medios de comunicación.

En algunos comentaristas radiales, cuando escuchaba la crítica, decían que la película los aburrió. Esos comentaristas, también son productores de sus programas en TV. Era fácil deducir que ‘los aburría’, cuando forman parte del problema que se plantea en la película. Nadie presta atención a un meteorito que caerá en la tierra. Justamente cuando son llevados ‘los científicos’ a los programas de TV, allí son tratados con la banalidad que se tratan muchos temas hoy en los medios. Especialmente en ‘la máquina de picar carne’ como se ha denominado a la televisión.

El guiño al ‘status quo’ es por los medios, pero en la película comienza por la clase dirigente de ese momento. La excelente actuación de Meryl Streep (haciendo de presidente de la Nación) con toda esa dosis de frivolidad que también tiene el poder, pudo haber encandilado a algunos, asociando a nuestras mujeres presidentes que tuvimos en el país. Pero hay que focalizar muy bien, para no asociar mal: en una de las escenas dentro del despacho presidencial esta la imagen por detrás de Nixon. Las nuevas generaciones, quizá no conozcan a este presidente norteamericano que tuvo que renunciar por ‘escuchas ilegales’. Caso conocido como el Watergate. Esa clase política esta representada en cuáles son sus intereses/ prioridades y en que son muchas impotentes para actuar en beneficio de las mayorías (o de desastres naturales). Así aparece muy claro la alianza con el negocio de la tecnología y la ciencia, que daría respuestas a todos los problemas. 

“El secreto de la ideología es la identificación, y no la conciencia de la realidad. Y a mí me parece que eso está muy bien, porque de tomar conciencia de cómo está el mundo, de la porquería, que yo no lo necesito ya. Lo que importa es con qué nos identificamos en la pelea”. Estas son palabras textuales de VH, cuando está analizando ‘la comparación y la metáfora’. Posiblemente proyecte su ideología de identificación con categorías muy estrechas. Recuerdo que una vez el relator de fútbol decía que ‘podría vivir en una Villa de Retiro, ya que estaba cerca de los teatros, los cines’. Esa frase que los medios de oposición la pasaban por sus repetidoras de cable, TV y radio, sonaba ofensiva para los habitantes de las Villas. Era una frase poco feliz, como se dice ahora, pero nos sirve para entender algunos puntos y aclarando que no caeremos en lo que Majul y Lanata, le han venido pegando abajo del cinturón al uruguayo.

Un hombre de mundo como VH, que va a París, a New York, que tiene contratos exclusivos para los Mundiales, es un tipo agradecido y hasta humilde, puedo afirmar (cuando lo conocí personalmente en un Congreso de Cultura, me pareció ver al actor Ives Montad), por eso es llamativo que más allá que le haya parecido frívola la película, se quedara solo con lo superficial de las identificaciones y no de ver cómo está estructurado el poder (de los que en verdad manejan el mundo). La ciencia también está controlada por los poderosos, solo que en esta etapa está aún más ligada a la tecnología. Las críticas de Jean Paul Sartre, Paul Feyerabned, Noam Chomsky, , acerca de cómo los ‘egresados’ en diferentes campos de la ciencia, de las universidades norteamericanas, son reclutados para trabajar en la mayor industria que ha seguido creciendo: la industria de las armas; allá en los 60 han quedado minimizadas con las nuevas guerras preventivas y los viajes a Marte.

Carlos Liendro


 

domingo, 28 de noviembre de 2021

AÚN MÁS DESNUDOS



I

‘Naked’ (desnudo) fue el álbum que Paul MacCartney se dio el gusto de rehacer y apareció por 2003. Eran las mismas canciones de ‘Let it be’, solo que aparecía como primicia: ‘Don’t let me down’ (No me dejes caer) en vivo. Era una de las decenas de canciones que quedaban en los archivos de Los Beatles, junto a aquella última presentación en vivo, en la terraza de Apple. Por la década del noventa, estando todavía George Harrison, salieron los Anthology. Eran tres CD dobles, con todas las grabaciones de estudio que habían quedado, más grabaciones de la primera época en Hamburgo (con el antiguo baterista echado: Pete Best); a su vez se lanzaban como ocho videos (ese era el formato de los noventa) con la historia de los 4 de Liverpool desde sus inicios. Son siempre una cantera, de la que parece no tener fin, ya no solo para los fanáticos en sus distintas generaciones, sino para que aquellos que les interese entender el cambio cultural que fue la década del 60 en el mundo, donde la juventud pasó a tener protagonismo.

La cantidad de libros, documentales y películas sobre Los Beatles, van despejando muchas las dudas que quedaban sobre la separación. En forma oficial fue Paul, el que anunció a la prensa en abril de 1970, que ya no estaban juntos y  dentro de un  juicio por la repartición de bienes, debido a los intereses económicos que se estaban manejando (contratos, distribución de discos, regalías) (1). Hace poco entre las entrevistas por el nuevo libro ‘Lirycs’ (2) sobre las canciones de ‘los cuatro fantásticos’, Paul, dejó claro lo que no se sabía. Más allá de que John, George y Ringo elegían a Allen Klein (que era el representante de los Rollings Stones y había sacado una gran tajada a las compañías de discos norteamericanas en beneficio de su representados) con la oposición de Paul (eso fue lo que los llevó a juicio), la cuestión seguía siendo la música: cada uno iba para su lado. Ya no eran el grupo que componía y arreglaba voces. Muerto su primer manager, Brian Epstein, Paul quiso llevar la batuta de la banda. John era el líder (en el composición, por lo menos hasta el álbum ‘Revolver’) desde 1957, cuando se conocieron. Muchos de los proyectos- en sus discos – y en sus experimentos de cine, salían de Paul. Esa fue la experiencia fallida de ‘Magical Mistery Tour’, que había sido pensada para cine y terminó siendo un programa para TV de fin de año en 1967, un poco después de que muriera Brian. Por eso el film de Michael Lindsay- Hogg, filmado en enero de 1969, fue también el empuje de MacCartney. El desafío era volver a tocar en vivo. Cuestión que los otros Beatles ya no querían. En agosto de 1966, habían dejado de hacer recitales en vivo. Fue su última actuación en San Francisco, luego de hacer varias giras completas por Estados Unidos, Canadá, Europa, Japón, Australia, Hong Kong, Filipinas. Justamente ese año al editar ‘Revolver’, dan un giro en su composición musical y le dan un tiro de gracia a la ‘beatlemanía’. Ahí comienza a quedar claro en sus autorias de canciones, como iban a continuar. Lo experimental de John y George (en sus letras, en los instrumentos que agregaban) y lo pop romántico de Paul. Era la experiencia del LSD. Vendrá luego el clásico ‘Sargent Pepper Lonely Hearts Club Band’, que desconcertará a todos sus seguidores y  a las bandas que los copiaban. Seguían siendo los número uno en ventas, y cada álbum superaba al anterior. Viajan a la India, por 1968, con sus esposas y al volver de meditar en Rishikhes con el gurú Maharashi, arman el doble ‘Álbum Blanco’. Quedó así  el nombre, porque no se habían podido poner de acuerdo en qué título ponerle. Para esas grabaciones, cada uno compuso en sus propios estudios para hacer sus canciones. Pocas temas tocaron juntos. Ya eran millonarios y tenían su propia compañía que llamaron Apple.


II

Peter Jackson, el director de El señor de los anillos, tuvo acceso a las 57 horas de filmación que estaban guardadas en cajas desde 1969. Aquellas cintas eran las que no había utilizado Lindsay- Hogg, para la película que se estrenó en mayo de 1970, que ganó un Oscar al mejor tema por Let it Be. Para quienes vimos esa película por aquel tiempo y hoy la tenemos como un incunable: era un duelo. Tenía tres tiempos y era mostrada como si fuéramos a un entierro. Fragmentada, en ensayos donde los veíamos hablando, discutiendo, desganados, sin la chispa que teníamos de su música. Diálogos en cámara lenta. Se filmaba a las 8 de la mañana en unos estudios de cine alquilados: ‘¿qué músico puede tocar a esa hora?’, diría John años después. Ahí estaba Paul (ese ‘irlandés testarudo’, como le decía John) dirigiendo a la banda. El objetivo era tocar en vivo en algún lado. Se había pensado en alquilar un barco y hacer el show por el Támesis (algo que hicieron los grupos punks en los 80), hasta que salió la idea de subir a la terraza y tocar. Solo pudieron hacer 5 canciones que repitieron para las cámaras que se había desplegado. Aquí está la clave, de algo que uno no captaba por aquel momento de los ensayos. Se escuchan embriones de canciones que iban a estar en último álbum que graban juntos: Abbey Road, que aparece a fines de 1969, como contrato que tenían que cumplir. Todas esas cintas las escuchamos en Anthology 3. Lo que deja ver el film ‘Let it be’, es que no tenían más canciones para tocar, si iban a hacer un concierto en vivo. Los que nos reímos o preocupamos cuando llega la policía (todas las cámaras estaban preparadas en la calle y las azoteas, ya que no le permitieron volar con un helicóptero para captar tomas, y drones no había en ese tiempo), no nos dimos cuenta que era una interrupción que les salió bien: era la falta de temas ensayados.

La nueva versión- que va por una plataforma- se llama ‘Get Back’ (otro título de Paul como Let it be), es más dinámica. El trailer los muestra con una mejor calidad en colores y es más ágil y hasta alegre. Hay muchas escenas de ellos en el estudio que no se habían visto y Jackson ha sabido compaginar en su estilo, poniendo fotos de la época de la ‘beatlemanía’ que no han caído bien. Muestra de otra forma ‘la discusión’ de Paul con George, según como él mismo relata, y ya no se habla de que la culpable de la separación de los Beatles fue Yoko Ono. Ese mito por suerte cayó, aunque detrás de eso se veía la carga racista que existía. Hasta donde vimos los trailers sobre ‘Get Back’ y los que hace Jackson en como edita, más entrevistas de promoción, no aparece el fondo de lo que pasaba entre ellos. Por eso decía que una clave está en una canción de Paul, que sale en su álbum solista ‘Ram’ (de 1971), donde en ‘Too many people’ dice lo que pensaba, de la separación. John le contesta con algo duro en otra canción (‘How do you sleep’). ¿Qué se decían?. Algo que deben haber hablado y no salió. Cada uno podía seguir escribiendo, editando canciones, discos solistas y seguir con Los Beatles, editando un álbum por año. Ya John y George en 1969, habían sacado Long- Play (como se denominaban antes) solistas. La sociedad se había roto y ‘el sueño terminó’.

III

En enero de 1969 comenzaron filmando ‘Let it Be’, con las condiciones que contamos. El director contratado había hecho (lo que hoy llamamos videoclip) el año anterior, ´Revolution’, y a John le había gustado. Hasta pidió como acercar la cámara en momentos que decía las frase más fuertes de la canción (eran los tiempos de ‘mayo francés del 68’, las juventudes agitadas y el maoismo). Lennon se casa con Yoko Ono en Gibraltar por marzo del 69 y luego graban ‘La balada de John y Yoko’, que para muchos historiadores de los Beatles, era una forma de hacer ‘las paces, entre el mejor dúo de compositores del siglo XX.  George- como se supo después ‘se había ido del grupo’ dando un portazo, y anduvo por Estados Unidos, nutriéndose del ‘flower power’ californiano: fue a los grandes recitales de rock que se comenzaban a hacer y estuvo con Bob Dylan-; ya estaba preparando lo que iba a ser el albúm triple de su carrera solista exitosa en los primeros años: ‘All things must pass’ y el simple 'My sweet lord'

A fines de agosto de ese año, hacen las últimas fotos del grupo juntos. Es en la mansión de Lennon, Tittenhurst (donde filmará muchos ‘videoclips’, para Imagine por 1971). Se los ve a todos barbudos, menos a Paul. Una imagen que representaba la situación del grupo. Pudieron dejarnos en ese año las canciones concluidas como ‘El martillo de plata de Maxwell’,  Oh Darling! (4), ‘El jardín de los pulpos’ (de la autoría de Ringo. En ‘Let it be’, film, se ve a Ringo tocando el piano y a George con la guitarra buscando las notas), ‘Algo’ y varias canciones que en el lado B del disco unificaron. Lo que pasa desapercibido, son varias canciones de Paul que no irán allí, y que integraran su flojo primer álbum solista, que sale a la apuradas el mismo día que sale ‘Let it be’ en una edición de caja, con libro incluido. Otra demostración de cómo estaban entre ellos. La historia de cómo se compaginó el  disco ‘Let it be’, también es parte del fin, de aquellos amigos ‘huérfanos de escuela’ de Liverpool. Tres de la sociedad, se habían llevado las cintas y se las dieron a Phil Spector (productor estadounidense discográfico); este arregló lo mejor que pudo y osó poner una orquesta y coros a ‘El largo y sinuoso camino’ (compuesta por Paul), cuestión que el autor no estuvo de acuerdo y odiaba esos arreglos. Por eso fue su venganza cuando sacó ‘Naked’ (5). Hay que comprobar si en ‘Get back’ cuando la vean, si muestran como MacCartney empuja a ensayar, componer, escribir las letras que faltan y John lo va boicoteando con su humor. Lennon no tenía canciones por esos días. Siempre ‘compitieron’ en forma sana o los hacía competir, George Martín (el quinto beatle. Arreglador de sus primeros 7 discos), pero luego cada uno siguió su camino:’ All things must pass’ (todo debe suceder) (6).

Carlos Liendro

 

Notas

(1(1) Lo más duro era que su manager Brian Epstein, muerto en 1967, los había atado a contratos por décadas y hasta la editorial de sus canciones Lennon- MacCartney, había sido comprado sin su autorización. Todo se cotizaba en bolsa. Uno de los dueños de esa editorial de canciones fue Michel Jackson, quien en vida no se lo quiso vender a Paul.

(2(2)  ‘Lirycs’, es el libro que Paul MacCartney sacó en forma de entrevista, hablando sobre la mayoría de las canciones que compuso

(((3) Se ve una escena discutiendo: el clásico donde George le contesta a Paul, cuando este le hace una marcación en como tocar una canción,  le dice: ‘si quieres toco y si no quieres no toco’.

(4(4) Se escucha estas canciones en Anthology 3, y se percibe el tono de burla de John al hacerle los coros

(4(5)   El autor de esta nota, escribió para teatro ‘La venganza de Paul MacCartney’, aún no editada.

(5(6) ‘Todo debe suceder’ es una frase que podría ser interpretado como todo está escrito, es el destino. Una frase muy mística de George Harrison.

 

sábado, 3 de julio de 2021

Horacio González, un breve recuerdo

 


La TV pública volvió a pasar varias de las entrevistas o cuando fue como invitado a programas de libros. Así que volvíamos a ver a Horacio González,  ex director de la Biblioteca Nacional, hablando de cultura, de programas y políticas culturales y de autores argentinos. El nivel de análisis de la literatura de Borges, de Bioy Casares, nos mostraba a un nuevo intelectual que era el reemplazo generacional de todo lo que aún cuesta construir en el campo de la cultura y especialmente en la 'cultura popular', para que pueda llegar para todos. Él debió ser el primer Ministro de Cultura, cuando se creó ese ministerio para reemplazar a la secretaría de Cultura.

Dos veces he estado con Horacio González. Una en una acto que se hizo en la Facultad de Filosofía y letras de la UBA, cuando se hacía un homenaje a Paco Urondo, quien había sido funcionario de dicha Facultad en la 'primavera camporista'. estaban en ese encuentro para recordarlo Vicente Zito Lema y el poeta Alberto Spunzberg, que había sido director de la Carrera de Lenguas y literatura Clásicas en la Dirección del departamento de Letras, que dirigía Paco Urondo. Recuerdo que González hizo una alusión- como su forma de hablar- tranquila sobre aquel tan corto período y de todos los proyectos que había que realizar, antes que la derecha peronista tomará la Universidad, una vez que renunció Cámpora.

Volví a encontrarlo en las reuniones que se realizaban en la Biblioteca Nacional. Luego de lograr apaciguar los reclamos laborales y sindicales de los trabajadores de la Biblioteca, pudo ponerse a llevar adelante una serie de cambios que se necesita en la Cultura y los archivos de nuestra literatura y de libros incunables. Una de las primera s acciones fue editar libros agotados de escritores, historiadores y filósofos argentinos en una Colección muy cuidada, como también realizar exposiciones y Jornadas de distinto tipo. La biblioteca dejaban de ser un sitio reservado a pocos. estaba abierta para todos los movimientos del arte y la cultura. De ahí surgió el espacio 'Carta abierta' y él era uno de los líderes intelectuales no solo como sociólogo

 Me vuelve a la memoria una reunión que hicimos en la Biblioteca (porque en la administración González se realizaban muchas reuniones para grupos de trabajo de la Cultura), sobre Leon Rozitchner. Allí también lo había velado al filósofo autor de 'Freud y los límites del individualismo burgués', y pude ver a Ricardo Piglia entre los presentes. Toda una generación de intelectuales que van desapareciendo. González permitía reuniones y allí se conformaban y encontraba grupos que debatían (como un Cabildo abierto) políticas de la Cultura. Cuando salíamos y en una esquina de la avenida Las Heras, le cuento que habíamos puesto una canción de su pareja Liliana Herrero, cantando 'Chayita de un vidalero' para un documental sobre la Universidad de La Rioja (UNLaR) (que habían logrado desplazar a un rector entre estudiantes y profesores), con esa simpleza que lo caracterizaba,  me pidió que se lo acercara.

La última vez que lo vi fue en una marcha durante el 2016. Caminaba solitario mirando las distintas agrupaciones que se hacían sentir con trompetas y bombos en ese 24 de marzo, por la avenida de Mayo. Le estaba dejando mi primera novela (Espíritus - en el mundo de la materia-), cuando lo reconocieron y se acercaron muchos militantes a saludarlo.

Carlos Liendro