jueves, 22 de diciembre de 2022
'Los locos de las alturas'
jueves, 8 de diciembre de 2022
Sindicatos universitarios ADIUNPAZ
ADIUNPaz (Asociación de Docentes e Investigadores de J.C.Paz) es el sindicato de la UNPaz, y ha estado trabajado no solamente en las cuestiones gremiales por sus afiliados (docentes universitarios), sino en reuniones con otros docentes de las universidades nombradas y los profesorados terciarios. Malvinas Argentinas tendrá dentro de poco su primer terciario en el distrito (que dependerá de DGE. Dirección General de Escuelas). En estas reuniones se piensa cómo seguir analizando las condiciones laborales, y seguir realizando estudios sobre el origen social- cultural de sus estudiantes, a fin de dar mejor calidad educativa, que tanto necesita la región en sus profesionales.
Pensamos en el 2023 realizar por este medio una serie de entrevistas a quienes fueron elegidos en la conducción del sindicato para que cuenten sus experiencias y proyectos
Carlos Liendro / (docente e Investigador universitario)
(en la foto- el autor de la nota- con los dirigentes en UNPaz, en su local frente a la UNPaz)
jueves, 21 de julio de 2022
El día de la inauguración.
¿A
qué hora llega Cristina?, preguntaba una señora muy mayor, canosa y con un
bastón, mientras se acercaba a la estación.
A las 10.30 habían citado a todos los que quisieran estar en la inauguración y
había gente esperando por un lugar, que nunca abrió las puertas. Frente
a ese lugar comenzaron a llegar más policías, y por momentos había más tipos de
azul, con escudos y todo, que gente. También había tipos de civil, y ya
estaba confirmado que llegaría el presidente de la Cámara de diputados de la
nación, pero dentro de una hora.
En las otras salidas de la estación también había policías
femeninas que caminaban por fuera y marcaban los lugares por donde se podía
circular. Desde una de las entradas- que también tenían una especie de
persianas bajas, se acumulaba más gente e iban llegando las autoridades
locales. Se los distingue por los zapatos lustrados, una camisa planchada y un
saco crema o azul; con el pelo corto y organizando a la militancia, mientras
hablan serios, como indiferentes por celular. No había mucho nerviosismo, todo
estaba bajo control. Ese grupo que iba llegando, mujeres teñidas de rubio, con
ropa de fiesta, fueron los primeros y únicos que entraron. Había que armar la
tribuna.
Por eso para los que no pudimos entrar a la estación
y tener cerca a los funcionarios (tal vez porque no estábamos acreditados) solo
pudimos escucharlos por los altoparlantes, desde la vereda, donde están las
paradas de colectivos. Era interesante escuchar a los pasaban y las cosas que
decían. Una mujer mientras se escuchaba el discurso de algún funcionario les
gritaba: ¡Pongan más médicos en las guardias!...tanto lío por la inauguración
de una estación!; los que estaban escuchando en otra parte de la
vereda, comenzaron a silbarla y pedirle que se calle. Así sucedió con varios
que pasaban caminando, y que al enterarse quienes hablaban huían más rápido y
decían algún chiste escéptico.
Fue una pena que en medio de este acto tan esperado,
no hubieran puesto pantallas para que los que estaban (quedaron) afuera
pudieran verlo, ya que hubo bastantes personas- en su mayoría muy mayores- que
apenas podían escuchar. Ellos estaban cerca de una combi que tenía un equipo de
televisores y que apenas se podía ver. Intentaron remontar un ‘drone’, pero no
despegaba, y muchos del personal técnico, se entretenían, buscando la forma de
hacerlo funcionar. A veces la tecnología falla.
Tanto el ex intendente como el Presidente de
diputados, recurrieron a discursos emocionales. Recordaba uno, su infancia en
Grand Bourg, su escuela, el negocio de su padre que estaba cerca de la
estación. El segundo retomaba esas palabras emotivas y le agregaba la parte que
había venido a decir: dar un servicio que se había interrumpido y que era la
séptima estación que inauguran durante este gobierno en Malvinas Argentinas. El
dato es cierto, ya que las obras habían sido interrumpidas durante el gobierno
de Macri y no continuaron, pero nunca dicen nada de cuánto se gasta y cuál fue
el presupuesto dado a las empresas que hacen las obras. Toda esa postergación
generó las condiciones con las que tuvieron que
padecer y sufrir los verdaderos usuarios del tren Belgrano. Al fin y al cabo
allí había en su mayoría funcionarios provinciales y municipales, mucha tercera
edad, gente de la Cámara de comercio de Grand Bourg, periodistas que escriben
siempre buenas noticias, donde todo está bien (y después se enojan si uno les
pregunta cuánto tienen de pauta del Municipio) en este nuevo country que es
Malvinas. A este encuentro le faltaba el mayor símbolo peronista, cuando todo es
una fiesta: no había puestos de choripán y menos el bombo, para terminar de sacar la alegría.
La
conclusión es que fue un acto del Presidente de la Cámara de diputados, con la
excusa de inaugurar la última estación del Belgrano (en las otras
inauguraciones había estado Alberto y Kiciloff); estaban los que tenían que estar para la foto. Al ver a dos de
estos funcionarios juntos, y luego de sus discursos de promesas y esperanza,
siempre pienso cómo surgen: de dónde vienen. Ambos oradores, están muy
enlazados, en estructuras familiares, que ya tiene recorrido en la política
(uno en Malvinas y el otro en Tigre).
Desde allí los alientan y estimulan para que sigan subiendo, lo demás lo hace
el partido. Me volví caminado, y pensando en esa mujer que esperaba- en toda su
inocencia- que llegara Cristina.
Carlos
Liendro
lunes, 7 de marzo de 2022
El flaco: de Artaud a Invisible
Hay un Spinetta borgeano, junguiano, niesztcheano, hasta foucoultiano y de varias lecturas más. Ya me había acercado a ‘Artaud’,
donde no olvido que conseguí un librito del poeta francés por la avenida
Corrientes, luego de salir de un recital de rock. Esa noche prolongada, porque
era como la una de la mañana, fuimos a la radio. Queríamos conocer (en el viejo
edificio de Maipú 555) nuestro programa de rock favorito. El locutor nos invitó a pasar y vio que andaba con un libro de Antonin
Artaud (era ‘El ombligo de los limbos’, en una edición rústica que nunca más
encontré). Él leyó con esa gola grave los poemas y hablamos de ‘Pescado rabioso’,
ese último álbum que hizo Luis Alberto Spinetta, ya separado su último grupo
(Carlos Cutaia, David Lebon, Black Amaya). Creo que lo que más me impresionaba
era que el flaco venía de esos súper- grupos pesados, y se largó en este disco
solista con tanta poesía y melodías. ‘Cantata
de los pueblos amarillos’ me sigue sonando en los oídos.
Después de muchos años caí que eran productos de sus lecturas. El Spinettta ‘borgeano’ lo descubrí y describí en un ensayito para gente de literatura (lectores muy obsesivos). El tema era ‘Los libros de la buena memoria’, donde hasta describe a nuestro mayor literato reconocido en el mundo: “se queda oyendo como un ciego frente al mar”. El ‘junguiano’ apareció con su grupo ‘Invisible’ (junto a Pomo y Machi, en batería y bajo respectivamente). Ensayaban en una quinta que había alquilado por Moreno, y allí estuvieron un mes, hasta que salió ese primer LP. Era por 1973. Solo menciono ‘La llave del mandala’.
Ese año jamás podría olvidarlo porque se juntaron varias cosas.
Fue el 21 de septiembre: había cumplido con el ritual del secundario, en la
fiesta de los estudiantes y de allí me iba a escuchar el Festival de rock que
se hacía en la cancha de Vélez. Iba de una quinta de Del Viso a Liniers, combinando trenes y
subtes. Ahí nos encontramos con mis amigos del barrio, que ya habíamos acordado
juntarnos. Tampoco puedo olvidar a un loco que gritaba subido a un mástil a
cada uno de los ‘rockers’ nacionales que aparecían. Estuvo Moris, y este ñato
le gritaba como un desesperado, - con el eco que repercutía por todo el
estadio- ¡Tócate El Oso!...Por eso momento vimos más debajo de las tribunas,
caminando en las gradas, a nuestro amigo Roberto, que iba con una chica (él era
el ‘ganador’ de la barra). Le gritábamos para que venga con nosotros como en
otros festivales que estábamos juntos, y solo miraba, sonreía y saludaba. Se
levantó con la chica y empezó a caminar, alejándose aún más abajo. No sé de
dónde salió el proyectil, o si fue ese que gritaba como un condenado subido
arriba del mástil, pero el naranjazo lo embocó en la cabeza en la parte de
atrás. Fue un emboque de más de 60 metros. Medio estadio colmado, que seguía
los acontecimientos, largó una carcajada al unísono, y Roberto solo hizo la
señal de la V, y seguía sonriendo.
En el medio de los cambios de los grupos que tocaban, aproveché para ingresar al campo de juego, donde estaba montado el escenario. Caminado tranquilo estaba el flaco. Fue la primera vez que lo veía, con esos zapatos con plataforma, un pantalón ‘patas de elefante’ y un saco celeste abrillantado. No tenía esa pose de ‘star’, así que hablamos sobre Artaud. Aquel poeta que pasó años en un manicomio y que se parecía tanto a nuestro poeta, que estuvo encerrado en el Borda (Jacobo Fijman). Como siempre más tarde leía cosas de Lacan y Pichón Riviere, citando su obra y hablando de la locura y el encierro en los hospitales psiquiátricos.
Cayendo la noche subió el trío Invisible:
interpretaron temas que no conocía y el lado b, del simple que promocionaban en
la radio de ‘Elementales leches’. Un
riff violento que sonaba y se repetía mientras las tribunas rugían: “Estado de coma…estado de coma”, cantaba
el flaco; años después el surrealismo de esa canción la encontré camino a la
Universidad Lomas, cuando fui docente.
Una parte dice: “Un avión salió a la calle…”, por la ventanilla del micro veía
un avión de Aerolíneas Argentinas, estacionado al lado de la ruta 4, cerca del
cruce del puente que va a Ezeiza.
Otro de los recitales que me vino a la memoria fue
cuando largaron el segundo álbum de Invisible, con un guitarrista agregado,
Tomas Gubitsch, que luego integró el Octeto de Astor Piazzolla. Spinetta era
nuestro Piazzolla del rock. Ese recital se hizo en un teatro de Capital. Lo más
cómico fue cuando el flaco (que estaba dejando las drogas) mientras preparaba
otro tema le gritan: ¡tocáte ‘Estoy hecho un demonio’! Se ‘paranoiquinisó’ y comenzó
por el micrófono, a largar una extensa perorata sobre una droga: el pentotal, y
cómo las habían utilizado los nazis. ‘Durazno
sangrando’ era el tema central, pero a mí- por ese tiempo- me seguía
gustando ‘Perdonado’ (Niño condenado)’,
que lo había escuchado en vivo en una canal de televisión.
Ya en otra etapa de su vida, comprando facturas, lo
encuentro por Del Viso. Era por aquellos tiempos en que estábamos trabajando
con unos grupos de teatro. Estaba viviendo en uno de los barrios cerrados sobre
la ruta 8, y creo que estaba en pareja con una conocida modelo y actriz.
Lamenté no tener alguna revista que editábamos o algún libro para dejarle. Otra
vez hablaba en forma simple y también figurada, como esa vez que lo encontré en
la cancha de Vélez, solo que esta vez llevaba lentes y teníamos más años encima.
Toda su lírica, ya tiene libros y algunos cursos que
analizan su obra. Lo más importante es que las nuevas generaciones puedan
seguir escuchando su música y sus letras. Se ha consagrado el ‘Día Nacional del
músico’ como un homenaje a Luis Alberto Spinetta, por el día de su nacimiento (23 de enero de 1950). Debo confesar que he seguido sus recitales hasta que
vino el ‘Golpe del 76’. Su obra de jazz- rock no la seguí tanto (pero la
escuchaba, hasta ese disco que hizo en inglés producido por un tenista famoso),
y me alegraba mucho la vuelta en democracia, que volviera a juntarse con otros
músicos, y siguiera produciendo. Solo no funcionó cuando se desató la guerra de egos con Charly Garcia, pero nos dejaron: 'Rezo por vos'. Un tiempo antes de su muerte juntó a la
mayoría de los músicos que pasaron por sus grupos y pudo hacer ese inmenso
recital (con ‘Las bandas eternas’) justamente en el estadio de Vélez.
A los 19 años había compuesto ‘Muchacha ojos de papel’ y ’A
estos hombres tristes’ (que aparecen en el primer disco de Almendra). Cantó con la negra Sosa: ‘Barro tal vez’, esa zamba que escribió a los 17 años. Cuando reunieron de nuevo a Almendra, los fui a ver en ‘Obras’; habían ensayado en una quinta
de Bella Vista, junto a Edelmiro Molinari, Rodolfo García y Emilio del Guercio,
su primera banda del barrio de Belgrano.
Carlos Liendro
jueves, 27 de enero de 2022
A propósito de ‘No mires arriba’
Una de esas películas fue ‘No mires arriba’ (Don’t
look up). Tuvo una serie de críticas particulares. Entre ellas la del relator-
periodista Victor Hugo Morales (VH). Nadie puede negar la capacidad de oratoria,
de retórica y de información que maneja. A
su vez fue una de las principales víctimas de persecución por parte de las
empresas del mayor grupo de concentración de Medios que tiene el país. Por
eso resultó entre ‘extraño y raro’, leer en un artículo (como la de varios
periodistas y comentaristas de radio) decir que ‘No mires arriba’, le pareció ‘ridícula
y la apagó’. En esa nota de vacaciones,
como sistematiza los puntos que le parecieron no coincidir con otras críticas,
sería interesante responderle, pero es una pena que no haya terminado de ver
toda la película. Sucedió algo parecido
en algunos ‘pensadores- progues’ con el final del ‘Guasón’: cuando la gente
sale a la calle y se arma todo ese caos. Muchos de la intelectualidad, han
tomado ese final como la anarquía total, donde no hay salida ante los
cuestionamientos de la muchedumbre que quiere destruir todo, en una rebelión.
‘Guiño
al status quo’. VH al citar a Jorge Alemán (psicoanalista)
toma de él que la película se identifica con ‘el pequeño grupo de científicos’.
¿Por qué solo haber tomado una parte de los que intervienen en la película como
si fueran el centro?, ¿solo porque aparecen primero? Lo que
no pudo ver- tal vez- fueron los otros poderosos que aparecen. Estos están
representados por: una clase política, la tecnología y sus negocios y los
Medios de comunicación.
En algunos comentaristas radiales, cuando escuchaba
la crítica, decían que la película los aburrió. Esos comentaristas, también son
productores de sus programas en TV. Era fácil deducir que ‘los aburría’, cuando
forman parte del problema que se plantea en la película. Nadie presta atención
a un meteorito que caerá en la tierra. Justamente cuando son llevados ‘los
científicos’ a los programas de TV, allí son tratados con la banalidad que se
tratan muchos temas hoy en los medios. Especialmente en ‘la máquina de picar
carne’ como se ha denominado a la televisión.
El guiño al ‘status quo’ es por los medios, pero en
la película comienza por la clase dirigente de ese momento. La excelente
actuación de Meryl Streep (haciendo de presidente de la Nación) con toda esa
dosis de frivolidad que también tiene el poder, pudo haber encandilado a
algunos, asociando a nuestras mujeres presidentes que tuvimos en el país. Pero hay que focalizar muy bien, para no
asociar mal: en una de las escenas dentro del despacho presidencial esta la imagen
por detrás de Nixon. Las nuevas generaciones, quizá no conozcan a este
presidente norteamericano que tuvo que renunciar por ‘escuchas ilegales’. Caso
conocido como el Watergate. Esa clase política esta representada en cuáles son sus intereses/ prioridades y en que son muchas impotentes para actuar en beneficio de las mayorías (o de desastres naturales). Así aparece muy claro la alianza con el negocio de la tecnología y la ciencia, que daría respuestas a todos los problemas.
“El
secreto de la ideología es la identificación, y no la conciencia de la
realidad. Y a mí me parece que eso está muy bien, porque de tomar conciencia de
cómo está el mundo, de la porquería, que yo no lo necesito ya. Lo que importa es con qué nos identificamos en la pelea”. Estas son palabras textuales de VH, cuando
está analizando ‘la comparación y la metáfora’. Posiblemente proyecte su
ideología de identificación con categorías muy estrechas. Recuerdo que una vez
el relator de fútbol decía que ‘podría vivir en una Villa de Retiro, ya que
estaba cerca de los teatros, los cines’. Esa frase que los medios de oposición
la pasaban por sus repetidoras de cable, TV y radio, sonaba ofensiva para los
habitantes de las Villas. Era una frase poco feliz, como se dice ahora, pero
nos sirve para entender algunos puntos y aclarando que no caeremos en lo que
Majul y Lanata, le han venido pegando abajo del cinturón al uruguayo.
Un
hombre de mundo como VH, que va a París, a New York, que tiene contratos
exclusivos para los Mundiales, es un tipo agradecido y hasta humilde, puedo
afirmar (cuando lo conocí personalmente en un Congreso de Cultura, me pareció ver
al actor Ives Montad), por eso es llamativo que más allá que le haya parecido
frívola la película, se quedara solo con lo superficial de las identificaciones
y no de ver cómo está estructurado el poder (de los que en verdad manejan el
mundo). La ciencia también está
controlada por los poderosos, solo que en esta etapa está aún más ligada a la
tecnología. Las críticas de Jean Paul Sartre, Paul Feyerabned, Noam Chomsky, ,
acerca de cómo los ‘egresados’ en diferentes campos de la ciencia, de las
universidades norteamericanas, son reclutados para trabajar en la mayor
industria que ha seguido creciendo: la industria de las armas; allá en los 60
han quedado minimizadas con las nuevas guerras preventivas y los viajes a
Marte.
Carlos Liendro
domingo, 28 de noviembre de 2021
AÚN MÁS DESNUDOS
I
‘Naked’
(desnudo) fue el álbum que Paul MacCartney se dio el gusto de rehacer y
apareció por 2003. Eran las mismas canciones de ‘Let it be’, solo que aparecía
como primicia: ‘Don’t let me down’ (No me dejes caer) en vivo. Era una de las
decenas de canciones que quedaban en los archivos de Los Beatles, junto a aquella
última presentación en vivo, en la terraza de Apple. Por la década del noventa,
estando todavía George Harrison, salieron los Anthology. Eran tres CD dobles, con todas las grabaciones de
estudio que habían quedado, más grabaciones de la primera época en Hamburgo
(con el antiguo baterista echado: Pete Best); a su vez se lanzaban como ocho
videos (ese era el formato de los noventa) con la historia de los 4 de
Liverpool desde sus inicios. Son siempre una cantera, de la que parece no
tener fin, ya no solo para los fanáticos en sus distintas generaciones, sino
para que aquellos que les interese entender el cambio cultural que fue la
década del 60 en el mundo, donde la juventud pasó a tener protagonismo.
La cantidad de libros, documentales y películas
sobre Los Beatles, van despejando muchas las dudas que quedaban sobre la
separación. En forma oficial fue Paul, el que anunció a la prensa en abril de
1970, que ya no estaban juntos y dentro
de un juicio por la repartición de
bienes, debido a los intereses económicos que se estaban manejando (contratos,
distribución de discos, regalías) (1). Hace poco entre las entrevistas por el
nuevo libro ‘Lirycs’ (2) sobre las canciones de ‘los cuatro fantásticos’, Paul,
dejó claro lo que no se sabía. Más allá de que John, George y Ringo elegían a
Allen Klein (que era el representante de los Rollings Stones y había sacado una
gran tajada a las compañías de discos norteamericanas en beneficio de su
representados) con la oposición de Paul (eso fue lo que los llevó a juicio), la
cuestión seguía siendo la música: cada uno iba para su lado. Ya no eran el
grupo que componía y arreglaba voces. Muerto su primer manager, Brian Epstein,
Paul quiso llevar la batuta de la banda. John era el líder (en el composición,
por lo menos hasta el álbum ‘Revolver’) desde 1957, cuando se conocieron. Muchos de los proyectos- en sus discos
– y en sus experimentos de cine, salían de Paul. Esa fue la experiencia fallida
de ‘Magical Mistery Tour’, que había
sido pensada para cine y terminó siendo un programa para TV de fin de año en
1967, un poco después de que muriera Brian. Por eso el film de Michael Lindsay-
Hogg, filmado en enero de 1969, fue también el empuje de MacCartney. El desafío
era volver a tocar en vivo. Cuestión que los otros Beatles ya no querían. En
agosto de 1966, habían dejado de hacer recitales en vivo. Fue su última
actuación en San Francisco, luego de hacer varias giras completas por Estados
Unidos, Canadá, Europa, Japón, Australia, Hong Kong, Filipinas. Justamente
ese año al editar ‘Revolver’, dan un giro en su composición musical y le dan un
tiro de gracia a la ‘beatlemanía’. Ahí comienza a quedar claro en sus autorias
de canciones, como iban a continuar. Lo experimental de John y George (en sus
letras, en los instrumentos que agregaban) y lo pop romántico de Paul. Era la
experiencia del LSD. Vendrá luego el clásico ‘Sargent Pepper Lonely Hearts Club Band’, que desconcertará a todos
sus seguidores y a las bandas que los
copiaban. Seguían siendo los número uno en ventas, y cada álbum superaba al
anterior. Viajan a la India, por 1968, con sus esposas y al volver de meditar
en Rishikhes con el gurú Maharashi, arman el doble ‘Álbum Blanco’. Quedó
así el nombre, porque no se habían
podido poner de acuerdo en qué título ponerle. Para esas grabaciones, cada uno
compuso en sus propios estudios para hacer sus canciones. Pocas temas tocaron juntos. Ya eran millonarios y tenían su propia compañía que llamaron
Apple.
II
Peter Jackson, el director de El señor de los anillos, tuvo acceso a las 57 horas de filmación que estaban guardadas en cajas desde 1969. Aquellas cintas eran las que no había utilizado Lindsay- Hogg, para la película que se estrenó en mayo de 1970, que ganó un Oscar al mejor tema por Let it Be. Para quienes vimos esa película por aquel tiempo y hoy la tenemos como un incunable: era un duelo. Tenía tres tiempos y era mostrada como si fuéramos a un entierro. Fragmentada, en ensayos donde los veíamos hablando, discutiendo, desganados, sin la chispa que teníamos de su música. Diálogos en cámara lenta. Se filmaba a las 8 de la mañana en unos estudios de cine alquilados: ‘¿qué músico puede tocar a esa hora?’, diría John años después. Ahí estaba Paul (ese ‘irlandés testarudo’, como le decía John) dirigiendo a la banda. El objetivo era tocar en vivo en algún lado. Se había pensado en alquilar un barco y hacer el show por el Támesis (algo que hicieron los grupos punks en los 80), hasta que salió la idea de subir a la terraza y tocar. Solo pudieron hacer 5 canciones que repitieron para las cámaras que se había desplegado. Aquí está la clave, de algo que uno no captaba por aquel momento de los ensayos. Se escuchan embriones de canciones que iban a estar en último álbum que graban juntos: Abbey Road, que aparece a fines de 1969, como contrato que tenían que cumplir. Todas esas cintas las escuchamos en Anthology 3. Lo que deja ver el film ‘Let it be’, es que no tenían más canciones para tocar, si iban a hacer un concierto en vivo. Los que nos reímos o preocupamos cuando llega la policía (todas las cámaras estaban preparadas en la calle y las azoteas, ya que no le permitieron volar con un helicóptero para captar tomas, y drones no había en ese tiempo), no nos dimos cuenta que era una interrupción que les salió bien: era la falta de temas ensayados.
La nueva versión- que va por una plataforma- se
llama ‘Get Back’ (otro título de
Paul como Let it be), es más
dinámica. El trailer los muestra con una mejor calidad en colores y es más ágil
y hasta alegre. Hay muchas escenas de ellos en el estudio que no se habían
visto y Jackson ha sabido compaginar en su estilo, poniendo fotos de la época
de la ‘beatlemanía’ que no han caído bien. Muestra de otra forma ‘la discusión’
de Paul con George, según como él mismo relata, y ya no se habla de que la
culpable de la separación de los Beatles fue Yoko Ono. Ese mito por suerte
cayó, aunque detrás de eso se veía la carga racista que existía. Hasta donde
vimos los trailers sobre ‘Get Back’
y los que hace Jackson en como edita, más entrevistas de promoción, no aparece
el fondo de lo que pasaba entre ellos. Por eso decía que una clave está en una
canción de Paul, que sale en su álbum solista ‘Ram’ (de 1971), donde en ‘Too
many people’ dice lo que pensaba, de la separación. John le contesta con algo
duro en otra canción (‘How do you sleep’). ¿Qué se decían?. Algo que deben haber
hablado y no salió. Cada uno podía seguir escribiendo, editando canciones, discos solistas y seguir con Los Beatles, editando un álbum por año. Ya
John y George en 1969, habían sacado Long- Play (como se denominaban antes)
solistas. La sociedad se había roto y ‘el sueño terminó’.
III
En enero de 1969 comenzaron filmando ‘Let it Be’, con las condiciones que contamos. El director contratado había hecho (lo que hoy llamamos videoclip) el año anterior, ´Revolution’, y a John le había gustado. Hasta pidió como acercar la cámara en momentos que decía las frase más fuertes de la canción (eran los tiempos de ‘mayo francés del 68’, las juventudes agitadas y el maoismo). Lennon se casa con Yoko Ono en Gibraltar por marzo del 69 y luego graban ‘La balada de John y Yoko’, que para muchos historiadores de los Beatles, era una forma de hacer ‘las paces, entre el mejor dúo de compositores del siglo XX. George- como se supo después ‘se había ido del grupo’ dando un portazo, y anduvo por Estados Unidos, nutriéndose del ‘flower power’ californiano: fue a los grandes recitales de rock que se comenzaban a hacer y estuvo con Bob Dylan-; ya estaba preparando lo que iba a ser el albúm triple de su carrera solista exitosa en los primeros años: ‘All things must pass’ y el simple 'My sweet lord'
A fines de agosto de ese año, hacen las últimas fotos
del grupo juntos. Es en la mansión de Lennon, Tittenhurst (donde filmará muchos
‘videoclips’, para Imagine por 1971). Se los ve a todos barbudos, menos a Paul.
Una imagen que representaba la situación del grupo. Pudieron dejarnos en ese
año las canciones concluidas como ‘El
martillo de plata de Maxwell’, Oh Darling! (4), ‘El jardín de los pulpos’ (de la autoría de Ringo. En ‘Let it be’, film, se ve a Ringo
tocando el piano y a George con la guitarra buscando las notas), ‘Algo’ y varias canciones que en el
lado B del disco unificaron. Lo que pasa desapercibido, son varias canciones de
Paul que no irán allí, y que integraran su flojo primer álbum solista, que
sale a la apuradas el mismo día que sale ‘Let it be’ en una edición de caja, con libro incluido. Otra demostración de cómo estaban entre ellos. La historia
de cómo se compaginó el disco ‘Let it be’,
también es parte del fin, de aquellos amigos ‘huérfanos de escuela’ de
Liverpool. Tres de la sociedad, se
habían llevado las cintas y se las dieron a Phil Spector (productor
estadounidense discográfico); este arregló lo mejor que pudo y osó poner una
orquesta y coros a ‘El largo y sinuoso
camino’ (compuesta por Paul), cuestión que el autor no estuvo de acuerdo y
odiaba esos arreglos. Por eso fue su venganza cuando sacó ‘Naked’ (5). Hay que comprobar si en ‘Get back’ cuando la vean, si muestran como MacCartney empuja a ensayar,
componer, escribir las letras que faltan y John lo va boicoteando con su humor.
Lennon no tenía canciones por esos días. Siempre ‘compitieron’ en forma sana o
los hacía competir, George Martín (el quinto beatle. Arreglador de sus primeros
7 discos), pero luego cada uno siguió su camino:’ All things must pass’ (todo debe suceder) (6).
Carlos
Liendro
Notas
(1(1) Lo
más duro era que su manager Brian Epstein, muerto en 1967, los había atado a
contratos por décadas y hasta la editorial de sus canciones Lennon- MacCartney,
había sido comprado sin su autorización. Todo se cotizaba en bolsa. Uno de los
dueños de esa editorial de canciones fue Michel Jackson, quien en vida no se lo
quiso vender a Paul.
(2(2) ‘Lirycs’,
es el libro que Paul MacCartney sacó en forma de entrevista, hablando sobre la
mayoría de las canciones que compuso
(((3) Se ve una escena discutiendo: el clásico donde
George le contesta a Paul, cuando este le hace una marcación en como tocar una
canción, le dice: ‘si quieres toco y si
no quieres no toco’.
(4(4) Se escucha estas canciones en Anthology 3, y se percibe el tono de burla de John al hacerle los coros
(4(5) El
autor de esta nota, escribió para teatro ‘La venganza de Paul MacCartney’, aún
no editada.
(5(6) ‘Todo
debe suceder’ es una frase que podría ser interpretado como todo está escrito,
es el destino. Una frase muy mística de George Harrison.
sábado, 3 de julio de 2021
Horacio González, un breve recuerdo
La TV pública volvió a pasar varias de las entrevistas o cuando fue como invitado a programas de libros. Así que volvíamos a ver a Horacio González, ex director de la Biblioteca Nacional, hablando de cultura, de programas y políticas culturales y de autores argentinos. El nivel de análisis de la literatura de Borges, de Bioy Casares, nos mostraba a un nuevo intelectual que era el reemplazo generacional de todo lo que aún cuesta construir en el campo de la cultura y especialmente en la 'cultura popular', para que pueda llegar para todos. Él debió ser el primer Ministro de Cultura, cuando se creó ese ministerio para reemplazar a la secretaría de Cultura.
Dos veces he estado con Horacio González. Una en una acto que se hizo en la Facultad de Filosofía y letras de la UBA, cuando se hacía un homenaje a Paco Urondo, quien había sido funcionario de dicha Facultad en la 'primavera camporista'. estaban en ese encuentro para recordarlo Vicente Zito Lema y el poeta Alberto Spunzberg, que había sido director de la Carrera de Lenguas y literatura Clásicas en la Dirección del departamento de Letras, que dirigía Paco Urondo. Recuerdo que González hizo una alusión- como su forma de hablar- tranquila sobre aquel tan corto período y de todos los proyectos que había que realizar, antes que la derecha peronista tomará la Universidad, una vez que renunció Cámpora.
Volví a encontrarlo en las reuniones que se realizaban en la Biblioteca Nacional. Luego de lograr apaciguar los reclamos laborales y sindicales de los trabajadores de la Biblioteca, pudo ponerse a llevar adelante una serie de cambios que se necesita en la Cultura y los archivos de nuestra literatura y de libros incunables. Una de las primera s acciones fue editar libros agotados de escritores, historiadores y filósofos argentinos en una Colección muy cuidada, como también realizar exposiciones y Jornadas de distinto tipo. La biblioteca dejaban de ser un sitio reservado a pocos. estaba abierta para todos los movimientos del arte y la cultura. De ahí surgió el espacio 'Carta abierta' y él era uno de los líderes intelectuales no solo como sociólogo
Me vuelve a la memoria una reunión que hicimos en la Biblioteca (porque en la administración González se realizaban muchas reuniones para grupos de trabajo de la Cultura), sobre Leon Rozitchner. Allí también lo había velado al filósofo autor de 'Freud y los límites del individualismo burgués', y pude ver a Ricardo Piglia entre los presentes. Toda una generación de intelectuales que van desapareciendo. González permitía reuniones y allí se conformaban y encontraba grupos que debatían (como un Cabildo abierto) políticas de la Cultura. Cuando salíamos y en una esquina de la avenida Las Heras, le cuento que habíamos puesto una canción de su pareja Liliana Herrero, cantando 'Chayita de un vidalero' para un documental sobre la Universidad de La Rioja (UNLaR) (que habían logrado desplazar a un rector entre estudiantes y profesores), con esa simpleza que lo caracterizaba, me pidió que se lo acercara.
La última vez que lo vi fue en una marcha durante el 2016. Caminaba solitario mirando las distintas agrupaciones que se hacían sentir con trompetas y bombos en ese 24 de marzo, por la avenida de Mayo. Le estaba dejando mi primera novela (Espíritus - en el mundo de la materia-), cuando lo reconocieron y se acercaron muchos militantes a saludarlo.
Carlos Liendro






